martes, 20 de noviembre de 2012
Escucho voces, muchas. Interpreto razones que los demás intentar razonar. Quiero entender que debo cambiar para poder conseguir una aceptación sincera en los demás.
Luego de pensar, tal vez entiendo, que todo ser es diferente, cada cual a su manera. Que no necesito una aceptación para ser quien soy.
Aprendí a valorar lo que soy, aprendí a caminar con mis defectos cargados en una inmensa mochila que elije mirar hacia un lado de libertad, en vez de encerrarse en una cárcel a llorar.
Decido pensar que hoy no soy una persona más, que mis sentimientos van a volar y mis ideas van a brillar.
Elijo no tener creencias católicas, ni urbanas, elijo creer en mi.
Prefiero vivir mi vida, sin mirar atrás, sin mirar adelante. Soñando andante, caminando por el mundo, saltando con sonrisas, repartiendo hasta lo que no tengo por la última persona que habita en el planeta. Porque elijo querer, en vez de odiar. Porque aunque todos tengamos nuestros momentos de melancolía, tristeza y broncas, siempre voy a saber que una persona va a estar a mi lado durante toda mi existencia. Yo misma.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario