jueves, 7 de marzo de 2013


Estaba lavando, de a ratos pensaba. De repente, un vaso cayo al piso y se rompió. Me sentí tan estúpida por haberlo dejado caer, pero dos segundos después me di cuenta de que ese vaso era yo.
Caí en la realidad. De a poco me fui desarmando, mis partes se fueron alejando. Estallé. Lloré. No aguanté y cambié.
Comencé a cortarme el pelo, sentía una descarga en cada tijeretazo. Llegué a mi corte perfecto. Entendí que solamente tenía que sacar lo que estaba feo. Eso mismo debo hacer en mi vida, y de a poco lo voy a lograr.

No hay comentarios:

Publicar un comentario