Será que se nota el paso del tiempo que cierra las cicatrices del alma. Yo como soy discípula del viento, me siento a esperar que llegue la calma. Será que le doy demasiadas vueltas y mil veces caigo en la misma trampa, aunque se que nunca pierdo la esperanza. Será que algunas veces me emborracho con el licor de todos los licores, y no soy mucho más que un mamarracho que sólo busca huir de sus temores.
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